Posteado por: fukoas | enero 20, 2012

Un día

Al abrir la ventana de la mañana,
oreando de mi alma cada esquina,
le susurra versos a la luz cansina,
y le sacude de gotas de escarcha.

Al doblar la esquina del mediodía
me vuelvo a perder en su mirada
como mecido sobre un agua clara
al compás de una sencilla melodía.

Al atravesar el umbral de la tarde,
cabalgando el cansancio insolente
que apaga sin remedio mi mente,
que me hace más débil y cobarde.

Al cerrar la puerta de la noche,
se aparece su silencio de muerte,
rondando por el pasillo, inerte,
poniéndole a los día su broche.

Al suave arrullo de la madrugada,
de un soplo las luces se apagan,
y la voz, ya rota, se queda callada.

Advertisement

Categorías

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.