Rayos de día ya adulto
trazan mil lineas de sol
sobre tu cuerpo tendido
bajo las sábanas oculto.
La respiración pausada,
y el calor de la piel
suave, clara y caliente
que poco antes devoraba.
Giro tu cuerpo dormido,
y vierto en tu vientre
una cascada de caricias
de un caudal infinito.
Te aferras a mis brazos
como amarras de barco
arrastrado por mareas
y tormentosos arrebatos.
Pero nos lleva el oleaje
y volamos sobre crestas
de mares rizados de besos
y promesas sin chantaje.
Con viento llenando las velas
hasta un abismo de entrega
la corriente nos arrastra
por una deriva sin cautelas.
Advertisement