El sol se recuesta sobre tu hombro frágil
tejiendo redes de sombra sobre tu espalda
caminos de noche en el día de tu piel
para ser recorridos por mi pasión desbocada.
Grácil tu gesto de apartarte los cabellos
liberando tus pupilas de su cárcel nocturna
encendiendo la luz de los faros de tus ojos
para que iluminen hasta la sima más profunda
Recostado sobre mi codo, te miro y pienso.
Mirando tu cuerpo, me rindo y siento.
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