Cuando clava cruel el desamor
sus garras de hielo en mi alma,
Y si la pena y su amargo sabor
convierten en guerra mi calma.
Siento tu voz serena en mi oido
susurrando canciones sin dueño
Noto tu mano suave en mi piel,
dibujando senderos de nube y cielo.
Y tus ojos me velan sonriendo,
haciendo más dulce mi sueño.
Y miras como me despierto,
con la duda crispando mi ceño.
Y tu me abrazas, me agarras,
y no dejas que caiga al suelo.
Pero ¿y al despertar…? Ay, cómo se teme al costalazo inevitable…
Por: primeralluvia el Agosto 25, 2008
a las 6:29 pm