Outono
Escrito en Poesía | Etiquetas:Add new tag, Xares
Resurrección
Había xa mais de dous meses que non escribía no Blog. Unha mistura de deixadez, desazón e exceso de traballo facía que enfrontarme ao teclado se convertira nunha costa demasiado pendente para ser esclada. Pero, como ben decía Javier Krahe, “cuando todo da lo mismo, ¿por qué no hacer alpinismo?”.
E falando de montañas, as serras de Xares non podían faltar …
Escrito en Presentaciones | Etiquetas:Xares
Escombros
La yema de mis dedos
se desliza lenta y segura
y traza en tu piel desnuda
miles de torpes versos.
Y abro la portada clara
del libro de tu cuerpo
y descubro como liberto
la libertad conquistada
Y la tinta de mis besos
del tintero de las bocas
escribe mil poesias rotas
cubriendote de sonetos.
Y sobre tu espalda pálida
dibujo un inmenso paisaje
con un mar frio y salvaje
sobre lienzo de piel cálida
Y esculpo en tus pechos
las colinas de mi paraiso
para escalar sin permiso
por escarpados senderos.
Y sobre el tapiz de sábana,
revuelta de arte compartido,
señal del crimen sin castigo,
tu cuerpo espera la mañana.
Y te imagino a mi lado,
leyendo sobre mis hombros,
estos versos de escombros
de mi amor desbocado.
El regreso de la lluvia
Regresaron la lluvia y el viento
a teñir de tus lágrimas el cielo
y sembrar tristezas y desierto
en mi corazón y mi alma y el suelo.
Frente al viejo castillo sereno
me siento, me dejo y me pierdo
soñando recuerdos despierto
de tu cuerpo vestido de invierno.
Y la ría aún se baña serena
con sus aguas pintadas de frio
y un rayo de sol clandestino
le destapa recuerdos de estio.
Y me encuentro,
con la ropa empapada,
con la boca sellada,
con el alma encallada,
perdido en la encrucijada
de tu presencia anhelada.
Escrito en Poesía | Etiquetas:Amor, Fotografías, Tristeza
El rio
Sobre las piedras eternas,
serenas y quietas,
del lecho del rio que nos lleva,
helado y furioso,
voy dejando mil heridas,
rojas y abiertas,
y bebiendo los cantos del aire,
limpio y brioso,
en busca de tu presencia,
armoniosa y clara,
que despierta las nubes del dolor
y resucita mi viejo corazón.
Ausencia
Siento tu ausencia como espada
que cruel atraviesa mi corazón
segando los sueños de mi alma
dejándome sólo y sin calma,
vagando triste en la sinrazón.
Pero la esperanza se enciende
y cabalga de nuevo el amor,
cuando tu presencia vuelve,
y oigo de nuevo tu risa leve,
llenando de luz la habitación.
Durante el sueño
Cuando clava cruel el desamor
sus garras de hielo en mi alma,
Y si la pena y su amargo sabor
convierten en guerra mi calma.
Siento tu voz serena en mi oido
susurrando canciones sin dueño
Noto tu mano suave en mi piel,
dibujando senderos de nube y cielo.
Y tus ojos me velan sonriendo,
haciendo más dulce mi sueño.
Y miras como me despierto,
con la duda crispando mi ceño.
Y tu me abrazas, me agarras,
y no dejas que caiga al suelo.
Ojos
Escrito en Reflexiones | Etiquetas:Carolina, Sabela
Carolina y la isla del Dragón
Hace no muchos años, en un lugar no tan lejano, vivía la princesa de las cosas pequeñas, una niña de ojos castaños y sonrisa de luna. Su nombre era Carolina.
Un día de verano, acompañada de su hermana Sabela, el hada de todos los vientos, marchó con sus padres a una aventura mágica. Iban a una isla bañada por otro mar, distinto del que ellas conocían. Mientras su Atlántico era bravío y frio casi siempre, el Mediterraneo era cálido y tranquilo, pero en ocasiones sus enfados eran terribles y causaba furiosas tempestades.
Cuando llegaron, salieron a dar un paseo junto al mar. Carolina iba, como siempre, escuchando las voces de las pequeñas cosas: el rumor ronco de los pinos, el susurro monótono de las cigarras, el canto sereno de las adelfas, … pero otros sonidos fueron captando su atención: las personas con las que se cruzaban hablaban multitud de lenguas diferentes, y Carolina, sin conocer lo que decían, oyó hablar en inglés, ruso, alemán, italiano, catalán, francés, …
Tan asombrada estaba que no escuchó a la primera que una vocecita a su espalda la llamaba:
- “!Carolina¡ ¡Escucha!”
Carolina se giró sorprendida, soltándose de la mano de su padre. Era una pequeña cigarra que le continuó hablando:
Escrito en Cuentos de Carolina | Etiquetas:Carolina, Sabela
Mañana
Cuando la mañana fresca,
tiñe ya de claros mi cielo
y sobre tu piel y tu pelo
se refleja el nuevo día,
dejo por todo tu cuerpo,
vagar mi mano y mi vista,
con calma,
sin prisa.
Sobre el campo de batalla
de miles de besos repetidos,
besos como disparos perdidos
en el blanco de tu boca
donde reposa tu alma,
vencida y victoriosa,
respiras,
sueñas.
Y deseo ser parte de tu sueño,
Y duermo el sueño de tu noche,
Y sueño compartir tu mañana,
sin una protesta,
sin un reproche.




